jueves, 7 de octubre de 2010

Ausencia


Como siempre al volver de la escuela se detuvo ante la puerta.
―Anda, ve y cuenta a mamá como te fue hoy ―invitó la abuela.
Dubitativa, la chiquilla atravesó la habitación repleta de aparatos y olorosa a medicinas, que nada le decían. Dejó en el suelo la mochila y se acercó a la cama.
―¡Tú no eres mi mamá! ―sollozó al sentir bajo sus labios el rostro inexpresivo y ausente de la mujer allí postrada. Después, incapaz de soportarlo más, salió corriendo.

Imagen, Aranza María: Autorretrato.

27 comentarios:

Elisa dijo...

Triste la mini, muy bien conseguida la atmósfera de angustia. Expresivo el autorretrato. Y preciosa tu chica.

No Comments dijo...

Triste como la vida. Normal que la chiquilla saliera corriendo.

Un saludo indio

ROSIO dijo...

Auch!.
Demasiado Manuel!!!, creo que... me rompe...llanto.
Ya ve porque es el "consen-autor".
¡Cuantas ausencias!

Abrazo.

P.D. Hermosa foto.

Ángeles Sánchez dijo...

Y desde luego no era la mamá que ella recordaba, llena de vida; no era la madre que a ella le gustaría...pobre chiquilla qué cambio de mundo al ver a su madre enferma.
Este microrrelato tan triste es una realidad a veces.

Un saludo

Lola Sanabria dijo...

Muy duro ver postrada a la madre para una cría.

Abrazos.

Pablo Gonz dijo...

Uno de esos micros que obtienen toda su energía de la frase inicial (un poco como la bomba que según García Márquez abre toda gran novela). "...se detuvo ante la puerta". Más allá el miedo, la incomprensión de los misterios de la vida, el desasosiego. Muy interesante.
Un abrazo,
PABLO GONZ

Malena dijo...

Y no, no lo era.
Era el envase de lo que alguna vez fue su mamá.
Doloroso el destino de los que se van sin irse del todo.

Patricia dijo...

Esoy obligada a repetir lo que han dicho mis compañeros, extrañeza y dolor. Aún para los adultos, ver un cuerpo inmóvil pero vivo sin el alma que una vez lo definió y amamos, es incomprensible.

Gran micro José Manuel
Un abrazo

Torcuato dijo...

Muy triste.
Un abrazo.

Anita Dinamita dijo...

Pues yo creo que no lo he entendido bien... ¿era su abuela o su madre?
Dice "anda, ve y cuenta..." y no ven, no sé si es la forma de expresarse.
Tal como lo han leído los demás, si me parece tristísimo, también para la madre que notará la desesperación de su hija, la tristeza de no tener alma...
Un abrazo

josé manuel ortiz soto dijo...

Elisa, gracias por tu comentario.
Un abrazo.

Indio, la vida tiene sus matices,
y sólo respondemos a ellos. Saludos.

Gracias, querid amiga. Lo mejor para ti.

josé manuel ortiz soto dijo...

Ángeles, si ya es un conflicto que los padres no sean como lo deseamos, verlos así es una doble agresión. Y sí, es una realidad.
Un cálido abrazo.

Lola, siempre será muy duro, pero la vida debe seguir. Cariños.

Pablo, gracias. Y sólo es el principio de la vida, porque muchas cosas habrá todavía.
Un afectuoso saludo.

josé manuel ortiz soto dijo...

Tienes razón, Malena. Aunque suene cruel, la niña tiene razón: ya no es la madre que conoció y que, además, el tiempo terminará por borrar.
También abrazos.

Patricia: quizás los niños tengan major adaptación ante una situación como esta, pero siempre será difícil.

josé manuel ortiz soto dijo...

Torcuato, la vida siempre lo es, pero debemos buscar sus buenos lados, que los tiene muchos.

Un abrazo.

Anita, sí es la mamá; la abuela es quien se venido a ocupar el sitio de la madre.

Abrazos.

Adivín Serafín dijo...

A todo está uno abierto menos para estas cosas. Lo describes muy bien. Es una situación dura donde tu reacción depende como se levante tu alma.

Blogsaludos

Hector Ugalde UCH dijo...

¡Terrible cuando ya no puedes distinguir la "esencia" de la persona dentro del cuerpo acabado! :(
Excelente y duro relato que transmite el dolor y la consternación de ver que una enfermedad destruye lentamente a un ser querido hasta dejarlo irreconocible...
¡mUCHos salUCHos!

josé manuel ortiz soto dijo...

Adivín, cierto nunca estaremos preparados, aunque a veces creamos lo contrario.Es un gusto que estés de regreso.

Hector: hasta en las cosas cotidianas sucede, cuando pierden su esencia dejan de ser lo que eran. Los humanos no somos la excepción.

Un abrazo.

Mónica Ortelli dijo...

Ay, este micro me estruja el corazón, porque -como la niña- creo que hay condiciones en la que ya no se es.
Muy logrado, José Manuel, y acertada la fotografía.
Saludos!

Anónimo dijo...

AMOG
Ella son tus ojos
El resto un retrato familiar
El miedo y una angustia existencial
En la búsqueda de la auténtica madre que un día se desvaneció

@

josé manuel ortiz soto dijo...

@: gracias por pasar por aquí.
Sí, estoy seguro que ella lo entenderá algún día. El tiempo tendrá la respuesta.

Un cálido abrazo.

josé manuel ortiz soto dijo...

Mónica, siempre es complicado perder lo que se tiene. Alguien tan cercano como la madre, aunque la pérdida sea parcial, es terrible. Es como estar en el Limbo (aunque creo ya lo sacaron de la religión católica).
Un abrazo y un gusto saber que andes por aquí también.

Eva Magallanes dijo...

Creo que una de las peores tragedias que le puede ocurrir a una persona y quienes la aman, es quedar en ese estado ni vivo completamente ni completamente muerto. Estar postrado, no poder comunicarse, debe ser una tortura. Algo muy difícil de aceptar para los que tienen que convivir con eso, más aún para una niña. Es poner ante sus ojos lo violenta y desoladora que puede ser la vida.
En pocas líneas abres un tremendo tema y un sinnúmero de emociones y sensaciones.
Un abrazo!

josé manuel ortiz soto dijo...

Eva, tus palabras lo explican todo.

Un cálido abrazo.

Alberto Flecha dijo...

Toca ahí, en lo más hondo, ¿dónde está el límite en donde uno empieza a ser? ¿Dónde la persona cruza la frontera de ser persona?
Duro.
Un abrazo, José Manuel.

josé manuel ortiz soto dijo...

Preguntas de siempre, Alberto. Los límites siempre son complejos.

Un abrazo.

carlos de la parra dijo...

Desgarrador melancólico. Nítido retrato realista de como finaliza un momento así para una niña, quien tiene la instintiva opción de salir corriendo.
Curiosamente correr resuelve muchas cosas. No es sólo una huída sino una meditación unida del cuerpo y la mente.

josé manuel ortiz soto dijo...

Carlos, correr en un niño, como dices, puede ser muchas cosas. Siempre vamos por la vida corriendo.

Un fuerte y cálido abrazo.