jueves, 31 de enero de 2019

19 Conversación con un extraño [Jerécuaro, Gto.]



El autobús no pasaba y la espera se me hacía eterna.
—¿Y usted para dónde va, joven?
—Aquí nomás, a Jerécuaro.
—¡Qué nombre tan chistoso!
—A mí me parece bello. En lengua purépecha significa “Lugar como nido”.
—¿Y por qué le pondrían así? ¿En qué estarían pensando los que lo nombraron?
—No tengo la más remota idea, se lo aseguro. —Miré el reloj; no tardaría en oscurecer y mi visión nocturna no era buena—. El autobús no tiene para cuándo pasar y a mí me quedan todavía muchos pendientes por hacer, me despido
—Fue un gusto conocerlo, amigo.
—El gusto fue mío. Que llegue con bien a su destino. —Agito los brazos y comienzo a elevarme sobre los techos sombríos de las casas.

2 comentarios:

Beauséant dijo...

Los nombres de los lugares siempre tienen un significado, que se haya perdido en el tiempo no quiere decir que hayan dejado de tenerlo....

me ha gustado el surrealismo del texto...

José A. García dijo...

Excelente.
Y ese final... Muy levreriano.

Saludos,

J.