martes, 2 de marzo de 2010

Conversación a solas

LA OSCURIDAD ERA una mancha espesa; el frío de la madrugada, un dolor de huesos. Tiritó y su cuerpo fue un agudo castañeo de matraca. Si no abrió los ojos fue porque, simplemente, hacía tiempo que las larvas dieron cuenta de ellos. Nunca se sintió tan sola; a su alrededor no quedaba rastro del último gusano que la acompañaba. La muerte es una mierda, suspiró; si tuviera la oportunidad de morir otra vez pediría ser incinerada.
Arropadas por su propio silencio, las cenizas seguían pensando.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Es tu PRETENSION tan grande, que no te das cuenta de tu poca existencia...
¿Por que siempre sales con ese perrito?
Tengo serías dudas al respecto de quien es el autor del Blog, me preocupa ya que no quiero ofender al perro...

josé manuel ortiz soto dijo...

Amigo anónimo, gracias por tu comentario. El "perrito" que me acompaña es el encargado de llevar a cabo la corrección ortográfica de los comentarios, y ahora me informa que en el tuyo falta el tilde en "que"y sobra "al" en "al respecto".

Valery dijo...

JAJA, cruel con tus lectores ahh!..

Me gustó. Y sí, las cenizas son más divertidas, por lo menos te vuelven más volátil.. eso de estar abrazada a la tierra hasta el final de tu vida orgánica, no me interesa.

josé manuel ortiz soto dijo...

Valery, una disculpa. De ninguna manera soy cruel con mis lectores; la disputa con el amigo del comentario anterior viene de un taller literario, y es gracias a él que los comentarios se moderen. Pero, como cortesía a ustedes, dejaré que los comentarios suban inmediatamente.

Gracias.