miércoles, 21 de enero de 2015

Hechizos


Un sapo culto llegó a ser presidente de un pequeño estanque. Una vez instalado en poder, dijo al Congreso que, en realidad, no era sapo, sino un príncipe encantado.
La bruja del cuento, que se hacía pasar por lideresa de su grupo parlamentario, aconsejó a los suyos no aventurarse en suertes de brujas malas; que lo mejor sería deshacer el Congreso y nombrar al sapo emperador, zar o lo que él quiera. “Después nos levantarnos en armas, lo derrocamos y le cortamos la cabeza. La historia nos recordaría como revolucionarios”.

Todos estuvieron de acuerdo y aceptaron beber la pócima que les ofrecía, aun los sapos encantados.

viernes, 9 de enero de 2015

No me amenaces


—¿Por qué lo golpean? ¡No se resiste!
—Mire, don, mejor no se meta.
Sostenido firmemente de los sobacos y del cinto por dos policías, el detenido levanta el rostro abotagado para ver quién lo defiende; en sus ojos, cerrados a puñetazos, solo hay oscuridad.
—Vámonos —ordena el jefe de los uniformados. Al pasar junto a papá, baja la voz—: ¿No entiende verdad? Más le valiera no meterse en donde no lo llaman.
—No es de hombres ensañarse con los indefensos.
—Ya nos veremos…
Papá regresa a mi lado y me estrecha con sus manos recias, todavía temblorosas.
—No llores. Recuerda que nunca debes permitir la injusticia.

Ayer enterramos a papá. En el pueblo, todos saben quién lo mató pero no hay testigos. No permitiré esta injusticia.


José Manuel Ortiz Soto, Cuatro caminos, BUAP, 2014.

martes, 6 de enero de 2015

Cuentas por saldar


Me atrincheré en la sala, la escopeta del abuelo entre las manos y la mirada yendo de la puerta de la calle al árbol de Navidad. Era tanta la adrenalina que corría por mis venas que ni bostezaba. A eso de las tres y cuarto de la mañana me pareció oír voces en la calle, pero nada ocurrió. En qué momento los Reyes Magos entraron y dejaron los juguetes frente a mi cara, no lo sé. Esta vez, tampoco me trajeron lo que les pedí, pero el próximo año lo pensaré mejor antes de desafiarlos.

martes, 30 de diciembre de 2014

Mientras escampa


No ha dejado de llover en días. A través de la lluvia, la gente parece su espectro, no solo físico sino emocional. El abuelo dejó de menearse en la silla mecedora y tiene la mirada perdida, pero no hacia afuera, sino hacia adentro: como si mirara a un tiempo que pasó hace mucho. Mamá ha dejado de lavar la ropa, pero el cesto de los trapos sucios está vacío; ya ni siquiera recuerdo cuándo hicimos el último cambio. Sentados a la mesa, hablamos lo indispensable: pásame el pan, ten la sal, haz a un lado la olla con la sopa. Lo único que por momentos llama nuestra atención es el reloj que no avanza: hace mucho que las agujas están fijas en la misma hora.

martes, 9 de diciembre de 2014

Ciudad utópica



Vivo en una ciudad de utopías realizadas. Los dos primeros vagones del metro son exclusivos para mujeres, y el último, extraoficialmente, para la comunidad lesbio gay y transgénero, aunque cualquier ciudadano ejerce su derecho a subirse al vagón que le plazca. Hay también un autobús solo para mujeres, otro para ancianos y uno más para gente con capacidades diferentes. El matrimonio entre personas del mismo sexo y el aborto no criminal son una realidad. Hasta quienes ejercen la profesión de asesinos matan sin discriminar.