sábado, 27 de noviembre de 2010

Gaceta del ángel


A la memoria del siempre Puma Germán Dehesa.

Se detuvo en el puesto de revistas. Contra su costumbre, el viejo dependiente esta vez no sacudió ni dobló el diario por mitad, en esa maniobra que a él le parecía absurda e innecesaria. “No tengo cambio, jefe”, rechazó el billete de cien pesos. “Ahí será mañana”.

Dejó atrás el parque con sus corredores matutinos y entró en el café De los murmullos, que extrañamente se hallaba casi vacío. El maître lo acompañó hasta un sitio junto a la ventana; la mesera trajo la canastita con el pan de dulce y sirvió el café. “Por el momento sólo esto”, se anticipó a la sonrisa de la joven dispuesta a tomar la orden.

Comenzó a leer el periódico por la última página, en la sección de deportes. Su equipo, los Pumas de la Universidad Nacional, disputarían por la noche la final del campeonato. Un presagio se instaló en su cabeza: mañana a esta hora, en este mismo sitio, estaría leyendo y celebrando el triunfo de los suyos. Sorbió el café caliente como le gustaba, pero no lo sintió, no le supo ni olió a nada. ¡Sólo la emoción de una nueva estrella en el escudo universitario era capaz de alterar tanto su vida, incluso sus sentidos! En la sección de Ciudad fue directo a la primera página para revisar, como hacía cada mañana, su columna Gaceta del ángel. Leyó en silencio: “Pedimos a Dios por el descanso eterno de nuestro querido amigo y compañero, Germán Dehesa, que el día de ayer falleciera víctima del cáncer…”. El periódico comenzó a desaparecer entre sus manos.

Imagen tomada de la red: Germán Dehesa.

10 comentarios:

Lola Sanabria dijo...

Conforme leía lo estaba viendo venir y sin embargo, ¡qué buen relato! ¡Cuánto cuesta desaparecer para siempre!

Besos muy vívidos.

Mónica Ortelli dijo...

Pues una recorrida final por los sitios queridos no vendría nada mal. Muy buen relato, José Manuel, sentido homenaje para el columnista.
Abrazo fuerte.

Las Gemelas del Sur dijo...

La muerte siempre nos sorprende y nos zarandea, cuestionando nuestra existencia. Sentido homenaje el que le brindas.

Besos a pares.

Alberto Flecha dijo...

Estoy de acuerdo con Lola, pese a que se ve venir, lo cuentas de tal modo que el resultado es muy bueno. Enhorabuena, José Manuel.

Un abrazo.

Pablo Gonz dijo...

Pues yo no lo vi venir, José Manuel: el trato con el quiosquero y con la camarera me predispuso para una historia de vivos. Un excelente micro, qué quieres que te diga. Destaco de él el tempo de novela (una narración que avanza con la naturalidad de la vida). El giro final es inolvidable. Muy elegante.
Abrazos admirados,
PABLO GONZ

josé manuel ortiz soto dijo...

Lola, gracias por tu comentario. Para mí es de esos textos que nacen sin darles muchas vueltas, tanto que pareciera ya los trajera uno dentro. Y no tanto porque se trate de la vida "real" de un personaje, sino porque la ficción se acopla muy bien con la realidad.
Un cálido abrazo.

josé manuel ortiz soto dijo...

Mónica, estoy de acuerdo: a mí me gustaría visitar todos aquellos sitios fundamentales en mi vida. Don Germán Dehesa no sólo fue un columnista, sino que era actor, dramaturgo... y un gran difusor de la cultura. Fue amigo de un cantante argentino, Carlos Díaz "Caíto", también ya desaparecido. Además fanático de hueso colorado de los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México, que es también mi equipo de futbol.
Abrazos.

josé manuel ortiz soto dijo...

Gemelas: la muerte siempre será la muerte, y nos llevará con o sin nuestra anuencia. Creo que lo más importante será lo preparado que estemos para morir. Fermán Dehesa era un tipo que reía y hacía reír, y es muy probable que en este momento la muerte se esté carcajeando de sus comentarios.
Abrazos.

josé manuel ortiz soto dijo...

Alberto, desde el inciio (título y dedicatoria)hay elementos que nos pueden orientar hacia el desarrollo de la historia,lo que además le permite fluir entre realidad e irrealidad.
Un cálido saludo y vamos con ese Filandón.

josé manuel ortiz soto dijo...

Gracias, Pablo. Lo que me gusta siempre de una historia es que ésta pueda ser interpretada por cada lector, que se le de la visión personal de cada quien, y independientemente de cuál haya sido la del autor. Como siempre, bien recibidos tus comentarios y los de los demás compañeros escritores.

Un abrazo.