sábado, 6 de noviembre de 2010

La última musa


Llegaba antes de que el sol comenzara a calentar las sombras de los árboles, y se sentaba en una de las  bancas alrededor de la fuente de la Madona. Para algunos era un loco inofensivo; para otros, un extraño detenido en el tiempo. Pero no lo era para las ardillas que le caminaban encima como por un árbol; tampoco para los esquivos y juguetones colibríes que aleteaban ante su pelo largo y enredado. Y menos para las confianzudas lagartijas que se aventuraban dentro del costal de lona que traía siempre con él.

Desde su informe base de mármol, sucia y enlamada, sólo la vieja estatua sabía que el hombre estaba ahí por ella. Que el otrora joven escultor, aguardaba el último lapso de inspiración que le permitiera concluir su obra. Después podría partir en paz.


Imagen de Fabián Ortiz Soto, Sin título.

10 comentarios:

Lola Sanabria dijo...

El creador siempre buscando la perfección de su obra, acompañándola día a día, dejándose enredar, formando parte del paisaje. Bueno, bueno, mi niño.


Abrazos, varios.

Gabriel Bevilaqua dijo...

Muy buen texto, José, no se adivina cuál es la relación del hombre con la estatua hasta el desenlace. Seguro que el personaje lograra concluirla.

Saludos.

josé manuel ortiz soto dijo...

Lola, gracias. ¿Algún día la obra está terminada realmente? El artista es obsesivo por naturaleza.
Un beso y un abrazo.

Gabriel, esperemos que sí, Gabriel, porque todos tenemos cientos de obras inconclusas.
Un cálido abrazo.

Mónica Ortelli dijo...

Vaya con las obsesiones de artista. Me siento identificada con el pobre hombre: tengo algunos cuentecitos a loa que le urge la musa. Espero que no me pase lo de las ardillas y menos lo de las lagartijas, porque los años...,esos vienen rápido.
Le diste el exacto tono de pesadumbre, José. Me gustó mucho.
Un abrazo fuerte.

josé manuel ortiz soto dijo...

Hola, Mónica, que bueno que te haya gustado. Sí, somos obsesivos por naturaleza, y creo que dejaremos muchas cosas entre nuestros archivos.

Un abrazo y un beso.

No Comments dijo...

A veces el miedo a no encontrar la perfección nos conduce a numerosas obras inconclusas.

Un saludo indio

Pablo Gonz dijo...

Muy buen texto, José Manuel. Hay seriedad en el tratamiento y mucha potencia en las imágenes. Muy bella la expresión: "antes de que el sol comenzara a calentar las sombras de los árboles". Un texto, pues, muy rico en muchos sentidos. Con tu venia lo apunto entre mis preferidos.
Abrazos admirados,
PABLO GONZ

Rosio dijo...

Que hermoso micro Manuel.
Mis colibríes siempre presentes en la hermosura.

Un abrazo.
Lo comparto.

Médicos mexicanos por la cultura y el arte dijo...

Así es Indio, creo que es un proceso en el que todos caemos, sin importar el área. Pero lo bueno de ello es que mientras continué la búsqueda, mejor.
Saludos.

Pablo, gracias por tu comentario.
Son de esos que animan a continuar en esto y no detenerse. Todo un honor tu selección.
Un abrazo.

Médicos mexicanos por la cultura y el arte dijo...

Rosio, gracias. Los colibríes (chuparrosas, por allá) siempre me han parecido enigmáticos, dignos no de una mención, sino de una mini para ellos solos. Está pendiente.
Un abrazo.