sábado, 19 de febrero de 2011

Bajo las sábanas


Con la llegada de la joven y bella sirvienta, supe que mi primera vez sexual era cuestión de tiempo. Un mero formalismo, a decir de mis amigos. Oculto bajo un sueño falso, cada mañana esperaba con ansia el ir y venir de su culo gordo por la habitación; la blancura carnosa de sus muslos, el enigma por descifrar bajo las bragas translúcidas.
Un día, sin embargo, la muchacha no volvió. Al cuestionar al respecto a mi madre, dijo:
―La muy bruta no sabía lavar, ¡ve nomás cómo están de percudidas y agujeradas las sábanas! ¡Que dé gracias que no la demandé!
De aquella malograda aventura sexual, mi hermano Franco y yo aprendimos a lavar la ropa y a tender solos nuestras camas.

Imagent tomada de la red.

10 comentarios:

Patricia dijo...

ja ja, a quien está atento todo le deja su lección en esta vida

Pablo Gonz dijo...

Muy bien retratadas esas ansias, don José Manuel. El que no haya pasado por ellas que tire la primera piedra.
Abrazos fuertes,
PABLO GONZ

Javier Ortiz dijo...

Creo que estos chicos estaban en la edad de hacer muchas manualidades (ja, ja...). Muy divertido este micro, ameno, me hizo pasar un buen rato.

Saludos.

Esteban Dublín dijo...

Me parece que la idea es interesante, José Manuel, pero yo puliría un poco el comienzo. Es mi sugerencia, por supuesto.

Abrazos.

josé manuel ortiz soto dijo...

Las lecciones de la vida, Patricia.
Un abrazo.

josé manuel ortiz soto dijo...

Pablo, seguramente terminaríamos lapidados; ¡las cosas que uno recuerda cuando vuelve atrás!
Un abrazo.

josé manuel ortiz soto dijo...

Javier, como le dije a Pablo en el comentario anterior, ¡a que tiempos aqullos! (caray, creo que el destino nos alcanza).

Saludos.

josé manuel ortiz soto dijo...

Esteban, muy bien recibido el comentario: lo tomo en cuenta.

Un abrazo.

Mónica Ortelli dijo...

Ameno, tierno micro. Me hizo sonreír.
Abrazos, José Manuel.

Mónica Ortelli dijo...

Ameno, tierno micro. Me hizo sonreír.
Abrazos, José Manuel.