viernes, 18 de enero de 2013

Camino a Tierra Santa



El alboroto fuera de su tienda hizo temer lo peor a Ricardo Corazón de León: aprovechando el acuerdo de paz, el sultán Saladino atacaba el campamento.

Al verlo aparecer, espada en mano y dispuesto a la batalla, los caballeros señalaron en el cielo la causa de su desasosiego: una luna triangular en creciente, rodeada por un halo que semejaba una cruz.

Ante tan extraña visión, el rey de los cruzados supo que no importaba cuántas treguas se pactaran, la ciudad de Jerusalén estaba condenada a una guerra eterna.


Imagen tomada de la red.


sábado, 22 de diciembre de 2012

Año bisiesto



El hombre detuvo el trineo e hizo una seña a la mujer para que se acercara.
―¿También trabajando en Nochebuena?
Ella habría querido decirle que necesitaba el dinero, que la vida en las calles es dura y acaba pronto con la juventud, pero...
―Mejor sube y hazme compañía ―interrumpió el gordo sus cavilaciones―. Trescientos sesenta y cinco días de asueto son demasiado tiempo, aún para un ermitaño como yo.

Imagen tomada de la red.

martes, 11 de diciembre de 2012

Estudio



Después del inesperado orgasmo, abrió los ojos y alcanzó a ver a una mano perderse al interior del viejo y despastado libro de anatomía.

Imagen de J. M. P.: Hand study.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Fin de la inocencia

Esta mañana al despertar había una mancha de sangre junto a mis pies. Ya no son aquellos pies infantiles que jugaban a caminar por el aire o cruzar, sin mojarse, los ríos más caudalosos. De hoy en adelante debo tener cuidado en dónde piso.

Imagen tomada de la red.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Día lluvioso


No ha dejado de llover en días. A través de la lluvia, la gente parece su espectro, no solo físico, sino emocional. El abuelo dejó de menearse en la silla mecedora y tiene la mirada perdida, pero no hacia afuera, sino hacia adentro: como si mirara un tiempo que pasó hace mucho. Mamá ha dejado de lavar la ropa, pero el cesto de la ropa sucia está vacío; ya no recuerdo cuándo hicimos el último cambio. Sentados a la mesa, hablamos lo indispensable para pasar el pan, la sal o la olla con la sopa. Lo único que por momentos llama la atención es el reloj que no avanza: hace mucho que las agujas están fijas a la misma hora.
 
Imagen tomada de la red